El primer año de mi carrera de ser un estudiante de la universidad fui a mi primer concierto. El concierto fue presentado en chicago en el teatro de Rosemont. El artista que estuvo cantando fue Maluma. Fui con mi hermana y unos amigos de la secundaria. Nos quedamos en un Airbnb, un programa donde uno puede rentar o proporcionar una ubicación para dormir.
El dueño del apartamento que rentamos fue muy amable y nos tenía todo listo. Antes de ir al concierto fuimos al centro comercial que estaba de par del teatro. El ruido la gente sonaba como el ambiente de una quinceañera. Familiares ablando con cada uno y por la distancia las canciones que repetidamente toca en la radio. Los vendedores gritaban por el pasillo. Intentaban de conquistar la atención de uno con una mirado o con los productos que vendían. Yo, por ser criado en Iowa, fui obligado en hablar con uno después de ser contacto visual, el “Iowa Nice”.
Después de comprar ropa nueva para el concierto nos regresamos para el apartamento. Allí comenzamos la rumba con la ayuda con el agua del diablo y las canciones de la artista Maluma. Nos punimos muy “felices” y ordenamos un Uber para el concierto porque todos fuimos tentado por el pecado.
La entrado del hogar era muy grande y bonita. Los asientos que pagos por eren un poco lejos del escenario. Porque fue mi primer concierto, pensé que iba estar muy lejos para escuchar o ver al artista. Menos mal que tuvieron altavoces gigantes porque se escuchó todo, hasta los latidos del corazón de Maluma. En el final del concierto hubo confeti que lleno el cielo con colores y emoción.

